Fluir con la vida

Por Melissa Toro*

Me siento infinitamente agradecida por llegar a este lugar, un espacio donde Andrés y Gise te reciben con todo el amor y la buena energía del mundo. Hace más de un año inicié mis meditaciones con ellos, el día que me di cuenta sobre las clases fue una casualidad, honestamente tenía un poco de miedo pues las cosas que quería sanar eran cosas que no me atrevía observar.

Los primeros días recuerdo las clases mirando hacia el tablero y escribiendo en mi cuaderno las explicaciones, ejemplos y dibujos de Andrés. Todo me parecía tan sincrónico y tan mágico, las personas que empecé a conocer, llegar a un lugar seguro donde me siento escuchada. Empezar a respirar de manera consciente me dio la oportunidad de encontrarme conmigo misma en diferentes tiempos y momentos de mi vida que ya casi no recordaba.

Observar mis emociones con la comprensión de que son todas pasajeras es la práctica que más llevo conmigo, me he visto en tantos momentos tratando de evadirlas y dejar como antes las cosas para después, pero honestamente desde que conocí este lugar ya no es tan fácil evadir, todo lo contrario, el cuerpo te habla y te muestra que necesitas detenerte y escuchar.

La maravillosa experiencia de respirar y permitirnos estar en el momento presente es sin duda la sensación más mágica. Te facilita a través de las meditaciones guiadas entrar a lugares de nuestra vida que nos muestran de manera más clara las emociones y a su vez nos permiten comprenderlas y sanarlas.

La vida sigue pasando, nada se detiene para que te des el espacio de meditar, pero entiendes al abrir los ojos que no tienes que pensar como los demás, que mi forma de ver y sentir puede ser diferente, que puedo compartir con todos y con todo lo que amo. Sé que el cambio no ocurre de un momento a otro, pero la práctica con el tiempo facilita tus procesos y te ayuda a ser más abierta al cambio y a fluir con la vida.

Durante este tiempo he podido reconocer la niña y el ser futuro que habita en mí, darme la oportunidad de recibir los regalos que me traen esos encuentros, darme el permiso de sentir todas las emociones entendiendo que son pasajeras, saberme tener paciencia y hablarme con amor.

En EU aprendí a volver a mí, a despertar mi Jaguar, entenderme, respirar en conciencia, cantar al ritmo del tambor, meditar caminando, volver a mi creatividad, abrir mi corazón, hacer amigos maravillosos, conocer la medicina amorosa del cacao, perdonarme, escuchar a los demás, soltar pequeños contratos, despertar mi intuición y podría continuar, pero para ser más breve me he dado permiso de disfrutar del momento presente.

Llegar a la casa de Andrés y Gise es felicidad.

Tambien les comparto un dibujo de lo que siento cuando los escucho cantar.

 

Web

 

 

*Melissa es fotógrafa. Asiste a nuestros grupos de meditación y ceremonias de cacao desde hace aproximadamente dos años. Este texto tiene su origen en su participación en el taller “El Despertar del Jaguar”, que realizamos el año 2019 con el apoyo del Ministerio de Cultura de Colombia y la Secretaría de Cultura de Pereira.

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